Mano a mano con un grande…
Nos juntamos para hablar de todos y de todo, sin misterios ni secretos, pero con un grande…


Por Juan Carlos Maimone

Rossana levantó la mano a tono de saludo para dejarnos una  recomendación “Tómense sus tiempos…”. Automáticamente me surgió aquello de que “Atrás de un gran hombre, hay una gran mujer” y nada más cierto. Se alejó hermosa y sonriente, para quedar en este mano a mano que hacía rato veníamos necesitando. Hablar de todos y de todo, sin misterios ni secretos, pero con un grande; con alguien que alguna vez dije, me cuesta separar la enorme amistad que a él me une de la admiración por quien escribió gran parte de la historia mayor del automovilismo: Emerson Fittipaldi…

Rápidamente me interesé por la realidad de hoy de Felipe Massa y aunque reconoce que quedó bien, su recuperación fue larga y tediosa; sobre todo para alguien que parecía haber encontrado el “pace” tan demorado como esquivo de la Fórmula 1. “Fue un accidente raro…” me dice… “Tuvo tanta mala suerte de que el objeto lo impactara, como fue de afortunado donde le pegó, por milímetros lo podía haber matado…”. En sus ojos y su relato se ve la preocupación y la gravedad del incidente, que se ensombrece aún más cuando recordamos el de Ayrton Senna… “Lo más terrible fue cuando a través de la televisión, vi que no se movía…

Parecería que después de una año, ha mejorado muchísimo manejando y aunque muchos le achacaron sus performances al accidente, yo creo que su levantada tiene mucho que ver con los cambios que se implementaron en el equipo…”

Su rostro se ilumina cuando le menciono el gran trabajo de Pietro (su nieto) en las últimas carreras de la Nascar Jr. y sonríe con orgullo… “Es otro que va muy bien, es muy calculador…” y con optimismo me comenta que lo que está haciendo le vendrá muy bien para tutearse con la alta velocidad…

Cuando hablamos de la Fórmula 1, no deja de sorprenderse por la falta de un piloto argentino en la categoría, teniendo en cuenta los talentos que existen en ese país y no puede dejar de criticar la desconexión de muchos de los gobiernos sudamericanos con el deporte y sus jóvenes. De la gran amistad que los une con José Froilán González y con Carlos “el Lole” Reutemann, con los que se mantiene en permanente contacto sin ocultar el cariño que siente por ambos.

La charla sólo se interrumpe por el “flash” de alguna cámara indiscreta o por alguno que lo reconoce y rápidamente se acerca a saludarlo. Para todos tiene una sonrisa o un buen deseo, su carisma no conoce el descanso o la pausa, su fama tiene vigencia absolua…

Los temas siguen su curso, muchos de ellos guardados en lo más profundo de la ética, otros marcados por la risa, como cuando lo invitaron a hacer acrobacia los “Blue Angels” momento que sigue considerando como el más impresionante de su vida…

Nos despedimos, aunque sabemos que nos mantendremos en contacto casi en forma cotidiana; Rossana y sus dos niños lo esperan y esas son sus prioridades de hoy en la vida.

Mientras conducía de regreso, pensé en aquel hombre, autor inapelable de páginas enormes del la historia mayor del automovilismo, de su sencillez, de su humildad y no pude menos que agradecerle a la vida de contarlo como fuente de consulta y lo más importante: De poder ser su amigo…